El pasado 15 de marzo, el Complejo Deportivo del Cafetalón fue el escenario de un poderoso mover de Dios en La Gran Concentración: En el tiempo de la cosecha. Miles de personas se reunieron con un solo propósito: proclamar el mensaje de salvación y avivamiento sobre nuestra nación, en un tiempo en el que Dios está recogiendo una gran cosecha de almas para su Reino.
La jornada estuvo marcada por momentos de intensa adoración, oración e impartición de la Palabra. Contamos con la participación especial del Pastor Mauricio Navas Guzmán, quien trajo un mensaje de fe y llamado a la acción para la iglesia en estos tiempos cruciales. Asimismo, los evangelistas David Valle y Rafael Bermudes compartieron poderosas palabras que tocaron los corazones de los presentes, recordándonos la urgencia de llevar el Evangelio a cada rincón de la nación.
El evangelista David Valle exhortó con un mensaje de arrepentimiento y transformación, destacando la necesidad de rendir completamente nuestras vidas a Cristo y vivir en santidad. Por su parte, el evangelista Rafael Bermudes habló sobre el poder del Espíritu Santo para traer libertad y restauración, animando a la multitud a confiar en la obra de Dios en sus vidas y familias.
Uno de los momentos más impactantes de la noche fue el testimonio de Raymond Ayala, mundialmente conocido como Daddy Yankee. Con humildad y convicción, compartió su experiencia de transformación y cómo Dios cambió radicalmente su vida. Su historia de fe resonó en la multitud, inspirando a muchos a tomar la decisión de seguir a Cristo.
Como resultado de esta gran convocatoria, una multitud de almas fueron alcanzadas y entregaron sus vidas a Cristo. El altar se llenó de personas quebrantadas, clamando por perdón y renovación. La atmósfera de avivamiento era palpable mientras nuevos creyentes daban su primer paso en la fe, sellando este momento con oración y compromiso de seguir a Jesús.
Fue una cosecha abundante que testificó el poder transformador del Evangelio y el cumplimiento de la promesa de Dios de traer salvación en este tiempo.
La Gran Concentración fue más que un evento; fue un encuentro donde Dios marcó un antes y un después en la vida de muchos. Creemos que lo que inició esa noche continuará extendiéndose y dando fruto en cada persona y en toda la nación.
¡El tiempo de la cosecha ha llegado y seguimos firmes en la misión de expandir el Reino de Dios!